Permanecer conectado a la Fuente agradeciendo o aceptando lo que es

Tal y como lo han comunicado los Seres de Luz a través de Liesel.

¿Por qué los conceptos de gratitud y aceptación siempre han impregnado las enseñanzas de los textos espirituales? La diferencia entre gratitud o aceptación e insatisfacción o ingratitud es la diferencia entre la unidad y la separación. Cuando experimentas gratitud por lo que es, aceptación por lo que es, irónicamente estás dando la bienvenida al mismísimo poder del cambio en tu vida, porque entras en el terreno de juego dinámico de Dios. 

El único lugar en el que Dios o el Espíritu, tu ser más elevado o la Conciencia de Unidad, el único lugar en el que tu verdad más profunda se entrecruza con este mundo es el momento actual, el ahora. Así pues, cuando dices «no» a lo que es, cuando te alejas de lo que es, te aíslas de la conexión con el más absoluto de todos los poderes, que eres tú mismo, que es Dios.

Te retiras de este profundo poder, porque ves lo que está ocurriendo como algo que no quieres experimentar, y sin embargo, lo más probable es que ese mismo acto de renuncia prolongue tu experiencia de lo que se está manifestando en este momento, porque tu retirada del flujo de la vida acabará por cristalizar aún más esa experiencia en el plano de la tercera dimensión. Te has privado eficazmente de la única fuente verdadera de poder que te llevaría a una transformación profunda y amorosa que, a su vez, crearía un cambio en el plano de la tercera dimensión, si el cambio es realmente necesario y por el bien más elevado. Al privarte de la energía de esta fuerza vital probablemente se prolongará la reverberación de la experiencia que estás rechazando dentro de tu campo de conciencia y dentro del campo de lo manifiesto.

Por lo tanto, cuando dices «no» a la vida, permaneces muy desconectado de tu poder verdadero, y por consiguiente, tienes más posibilidades de experimentar eventos y situaciones en el plano de la tercera dimensión que te producen igual o incluso mayor insatisfacción.

 Cuando experimentas gratitud o al menos aceptas las cosas como son, entras en la zona de las posibilidades. El hecho de aceptar lo que es ahora, es tu vía de entrada a la zona de los potenciales de los que pueden aflorar nuevas formas. Sin embargo, sin esta llave de aceptación, no es posible abrir el campo de la potencialidad.  

Asimismo, cuando experimentas gratitud por lo que es, cuando sientes gratitud por las formas y los seres que te rodean, estás en comunión con esas formas y con esos seres. Te estás encaminando hacia la unidad. Te estás acercando a esas formas, a esos seres y, en cierto modo, a través de tu gratitud y tu aceptación estás diciendo, «sí, ¡te amo!», «te percibo más allá del nivel superficial, y por lo tanto, sé que más allá de este nivel tú eres yo y yo soy tú». No obstante, cuando retrocedes ante las formas y los seres (las formas también son experiencias de vida), estás diciendo «¡NO!»,«no te amo», «no puedes ser yo, y yo no puedo ser tú, porque la versión de esta forma es incorrecta/ mala y no percibo nada más allá de este nivel». A raíz de este «NO» rotundo a lo que es, experimentas una profunda sensación de separación, y te cierras a la Fuente. Este bloqueo del flujo de la fuerza vital es, en última instancia, la causa de todo el sufrimiento que inevitablemente acabarás experimentando. Y, sin embargo, crees erróneamente que este sufrimiento lo ha causado otra persona, forma o situación. 

Recuerda siempre que Nuestro amor está realmente contigo, porque Nuestro amor realmente eres tú.